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La forma en que los Santos de los
Últimos Días cuidan a los necesitados
La base de los
programas de bienestar de la Iglesia es la autosuficiencia, no
una dádiva que podría robar el autorrespeto del que la reciba.
A los miembros se les insta ser autosuficientes
antes de solicitar la ayuda de los demás. Las personas que
necesitan ayuda adicional acuden primeramente a sus familias.
Cuando los miembros y sus familias han hecho todo lo que está
dentro de sus posibilidades y aún tienen necesidades de
bienestar, la Iglesia proporciona ayuda provisional y
sustentadora a fin de que la familia pueda volver a valerse
por sí misma.
Los líderes locales determinan las necesidades
al consultar a la persona o a la familia. El obispo, que es el
líder de la congregación local y que conoce a sus miembros,
pide a las personas que necesitan ayuda que acepten una
asignación de trabajo que esté a la medida de sus aptitudes.
Es posible que se les pida trabajar en un proyecto de
bienestar de la Iglesia, embellecer los jardines del centro de
reuniones local o prestar servicio a otros miembros
necesitados. Cualquiera sea la asignación, la Iglesia confía
en que es más factible que las personas que trabajan por lo
que reciben conserven su autorrespeto y mantengan su
autosuficiencia.
El financiamiento de los programas de bienestar
de la Iglesia proviene de una fuente poco común. Los Santos de
los Últimos Días ayunan, o sea, se abstienen de alimentos un
día al mes. El valor de los alimentos no ingeridos, o más, se
dona para el cuidado de los pobres y los necesitados. Además,
los voluntarios proporcionan una cantidad considerable del
trabajo en las granjas de bienestar de la Iglesia, en las
fábricas de enlatado y en otras instalaciones. Durante 2002,
los voluntarios donaron aproximadamente medio millón de días-hombre
de trabajo.
Los Servicios de Bienestar de la Iglesia
incluyen la reintegración o la colocación en un trabajo,
asistencia en especie, y educación. En 2001, los centros de
empleo de la Iglesia de los Estados Unidos y Canadá
encontraron trabajos para 99.719 personas. Los sitios de
servicio incluyen almacenes (113), fábrica de enlatados (107),
centros de empleo (210), tiendas de artículos usados "Deseret
Industries" (46) y granjas y otras instalaciones de producción
(64).
LDS Social Services (Servicios Sociales SUD),
corporación independiente no lucrativa, recibe una subvención
anual de la Iglesia para proporcionar servicios de adopción,
de cuidado bajo tutela, y asesoramiento en 64 oficinas.
Más de 3.000 misioneros de bienestar
actualmente prestan servicio no remunerado en 55 países,
compartiendo sus aptitudes en servicios de producción, empleo,
educación, sociales y médicos. Desde 1986, la Iglesia y sus
miembros han enviado ayuda a las víctimas de 144 calamidades
notables.
Cuando las comunidades son asoladas con graves
desastres y encaran dificultades sumamente difíciles de
superar, la Iglesia pone en práctica un eficaz y complejo
programa de ayuda humanitaria. El objetivo es ayudar al
necesitado, sin tomar en cuenta la afiliación religiosa, grupo
étnico o nacionalidad, ni ninguna otra consideración.
La ayuda humanitaria que se ha prestado ha
llegado hasta 150 países y alcanza un valor de decenas de
millones de dólares al año. Desde 1985, entre las mercancías
que se han distribuido se incluyen 40.977 toneladas de
alimentos, 5.262 toneladas de equipo médico, 51.299 toneladas
de ropa y 4.386 toneladas de artículos educacionales. La
Iglesia ha establecido Latter-Day Saint Charities (Institución
de Beneficencia Santos de los Últimos Días), una organización
que distribuye alimentos, ofrece ayuda durante tiempos de
desastre, financia y promueve proyectos que benefician a las
comunidades asoladas, enseña la autosuficiencia y ayuda a las
personas a iniciar pequeñas empresas en sus propios hogares. |