La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días
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Las finanzas de la Iglesia

La base financiera de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días la constituyen las contribuciones financieras voluntarias de sus miembros. Los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días practican la ley del diezmo, tal como se enseñó y se practicó en el Antiguo Testamento. La palabra "diezmo" significa "décimo". Los miembros fieles donan una décima parte íntegra de sus ingresos para la obra de la Iglesia.

El Presidente de la Iglesia, Gordon B. Hinckley, ha dicho: "El diezmo es la ley de finanzas del Señor. No hay ley financiera que se le parezca; es un principio dado con una promesa dicha por el Señor mismo para la bendición de Sus hijos".

Un líder anterior de la Iglesia, el presidente N. Eldon Tanner, expresó: "El fundamento financiero de la Iglesia lo constituyen los miembros fieles y devotos. La gran mayoría de los ingresos de la Iglesia provienen de los diezmos y las ofrendas de esos fieles miembros".

Adónde va el dinero

La mayor parte de los gastos de la Iglesia va dirigida hacia la construcción y el mantenimiento de las capillas y los edificios en los que se adora, se reúnen y se aprende. Alrededor de 600 capillas y otros edificios de la Iglesia estaban bajo construcción en 1999; además, se requieren fondos sustanciales para el Sistema Educativo de la Iglesia, que incluye la Universidad Brigham Young, el Colegio Universitario Ricks y el Instituto Superior de Comercio LDS, los seminarios e institutos de religión y un número limitado de escuelas de la Iglesia en países en vías de desarrollo.

El resto se utiliza en otras actividades, incluso la obra misional y la del templo, en materiales escritos en docenas de idiomas y en la administración global de la Iglesia.

"Debe tenerse en cuenta", mencionó el presidente Gordon B. Hinckley en 1985, "que todos ellos son bienes que consumen dinero y no bienes que lo producen; no producen riqueza financiera, sino que sirven para desarrollar y fortalecer a los Santos de los Últimos Días. Al fin y al cabo, la única riqueza de la Iglesia es la fe de su gente".

Todos los fondos de la Iglesia se administran cuidadosamente. La Iglesia no cuenta con un clero general remunerado.

Propiedades comerciales

La Iglesia cuenta con un número limitado de propiedades e inversiones comerciales, las que contribuyen fondos a grupos comunitarios de arte, de la educación y de beneficencia. El ingreso de las operaciones de los negocios de la Iglesia hace posible que la Iglesia participe en causas de la comunidad local. 

 
   

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