|
Otto L. Hunsaker era el tipo de hombre que "tenía
herramientas, viajaría".
Ingeniero y organizador talentoso, el hermano
Hunsaker y su joven familia estaban acostumbrados a
hacer su hogar cuando fuera y en donde fuera que llamara
un proyecto grande de construcción. En los años
anteriores a la Segunda Guerra Mundial, los Hunsaker se
llamaban a sí mismos "ratas del desierto" porque el
hermano Hunsaker ejercía su profesión a través del este
americano, ayudando a construir edificios tales como el
Hoover Dam.
Después, a inicios de 1940, se abrió la
oportunidad en la Zona del Canal de Panamá, donde el
Ejército Estadounidense estaba construyendo cuarteles,
carreteras y pistas. El hermano Hunsaker aceptó el
trabajo y se mudó a Panamá. Seis meses después, su
esposa, Cressa, y sus cinco hijos abordaron el carguero
Formosa en Los Ángeles, California, que se
dirigía a Panamá. Se reunieron con su esposo y padre,
después de un viaje de 10 días.
"Yo nunca olvidaré cuán verde y hermosa nos
pareció Panamá la mañana que nos levantamos en sus
costas," escribió la hermana Hunsaker en su historia
familiar. "El tejado rojo de las casas con neblina . .
. era como un sueño."
La hermana Hunsaker y los niños — que tenían entre
los 14 y 2 años de edad — estaban muy emocionados con su
nueva vida en una tierra y una cultura extranjeras.
"Tuvimos aventuras asombrosas," recuerda Susie Hunsaker Bennett, la
segunda hija mayor, que tenía 12 años cuando llegaron a
Panamá.
La fantasía del nuevo exótico hogar de los Hunsaker
se calmó pronto, porque la devota familia SUD no podía
disfrutar, semana a semana, de la amistad de otros
miembros de la Iglesia. "Cuando el domingo llegaba,
pensábamos en nuestra Escuela Dominical y la Iglesia
allá en los Estados, y nos preguntábamos si habría otro
Mormón en el istmo o en la Zona del Canal."
El hermano y la hermana Hunsaker estaban
dispuestos a vivir su vida temporal mientras que ésta
siempre diera una oportunidad a sus hijos de participar
en los programas de la Iglesia.
"La Iglesia," dijo Quinten Hunsaker hijo, "era el
centro de nuestra vida."
La familia decidió que regresarían a los Estados
Unidos si no podían localizar u organizar una rama
formal.
El hermano Hunsaker escribió a las oficinas
generales de la Iglesia para averiguar si había otros
miembros viviendo en la Zona del Canal y explorar la
posibilidad de establecer una rama. Pasaron los meses
sin ninguna respuesta. Una segunda misiva se envió. Muy
pronto, llegó una carta de la Primera Presidencia dando
aviso a la familia de que una Autoridad General estaría
viajando a Panamá para verificar las condiciones.
También informó la alegre noticia de que otras dos
familias SUD estaban viviendo en Panamá.
"Inmediatamente buscamos a las otras familias, por
las que seguramente estabamos emocionados por
encontrar," escribió la hermana Hunsaker. "Una era (del
ejército de EE.UU.) Capitán Earl G. Kingdon y su esposa,
Helen, y sus tres hijos, un bebé de solamente dos meses.
Ellos estaban viviendo en el Fuerte Clayton. La otra,
Wilber Webb y su esposa Laurel, quienes vivían en Balboa
y trabajaban para el gobierno."
Como se prometió, el élder Antoine R. Ivins del
Consejo de los Setenta llegó a Panamá un poco tiempo
después, acompañado de su esposa, hermana Vilate Ivins.
El domingo 18 de mayo de 1941, el Élder y la hermana
Ivins se reunieron, con el pequeño grupo de recién
conocidos miembros de la Iglesia, en la casa de los
Kingdon. Seguido de un himno inicial, el Élder Ivins
invitó a cada miembro a compartir su testimonio y
expusieran si estaban dispuestos a sostener una rama y
garantizar su éxito. Todos estaban ansiosos por que la
Rama de la Zona del Canal se organizara y el Élder Ivins
estaba ansioso por concederles su deseo, de acuerdo a la
hermana Hunsaker.
El hermano Hunsaker fue llamado como el presidente
de rama, con los hermanos Kingdon y Webb sirviendo como
consejeros.
"Luego, el Élder Ivins preguntó si nos gustaría
participar de la Santa Cena," escribió la hermana
Hunsaker. "Así que se preparó, se bendijo y se pasó a
nosotros por los poseedores del sacerdocio. Estábamos
profundamente emocionados, porque era la primera vez que
la teníamos después de muchos meses."
En los meses siguientes, los Hunsaker y sus
compañeros miembros de la rama fueron testigos de otros
momentos históricos. Encontraron a otros miembros entre
todos los norteamericanos en servicio que estaban en
Panamá. Sandra, de ocho años de edad, sería la primera
niña en bautizarse en la rama de la Zona del Canal,
mientras que su hermano mayor Quinten fue el primer
diácono ordenado de la unidad. El edificio local de la
Asociación Cristiana de Jóvenes se rentó el 24 de julio
para celebrar el Día de los Pioneros. Mientras tanto,
los servicios dominicales se cambiaron de las casas de
los miembros a salones municipales para acomodar a la
rama que crecía.
Cuando la rama de la Zona del Canal celebró su
primer aniversario, unos 100 miembros se listaron en las
funciones de la rama.
La entrada de los Estados Unidos a la Segunda
Guerra Mundial obligó a los Hunsaker regresar a casa.
Siguiendo con el bombardeo japonés en Pearl Harbor,
muchos temían que el Canal de Panamá eventualmente
pudiera ser un blanco, dijo Suzie Hunsaker Bennett.
De su experiencia de vivir en Panamá, Cressa
Hunsaker escribió: "Como la mayoría de misioneros, fue
uno de los mejores tiempos de nuestra vida, y estábamos
tristes cuando nos llegó el tiempo de marcharnos."
Pero la familia no había terminado con su relación
con Panamá. Después de la Guerra, Otto Hunsaker regresó
a Panamá con su familia para seguir trabajando. Fue en
Panamá en donde su hija Suzie introdujo al evangelio a
un norteamericano en servicio, de nombre Jake Bennett.
Luego se casaron.
Mientras tanto, el primer diácono de la rama de la
Zona del Canal, Quinten Hunsaker, regresó a Panamá en
1971 mientras presidía sobre la Misión Centroamericana.
Durante un recorrido en Panamá, el Presidente Hunsaker
compró tierra para la Iglesia cerca de la Zona del
Canal, en don de el Templo de la Ciudad de Panamá está
siendo construido.
"Panamá ha sido un dulce lugar para mi familia,"
dijo el Presidente Hunsaker, quien recuerda la alegría
que sintió en 1978 después de saber sobre la revelación
histórica que el Presidente Spencer W. Kimball tuvo, que
todo miembro varón digno podía tener el sacerdocio. Esa
revelación ha impactado dramáticamente a la Iglesia en
Panamá — una nación con gran población de gente de
color.
"Después de la revelación del Presidente Kimball,
los misioneros pudieron enseñarle a toda la gente — y la
Iglesia realmente empezó a crecer."
Siete estacas y ocho distritos están operando
actualmente en Panamá — 65 años después que la rama de
la Zona del Canal fue organizada. Mientras tanto, la
construcción del primer templo en el país continúa. Otto
y Cressa Hunsaker han muerto, y sus hijos ahora tienen
nietos. Ellos siempre se deleitan con sus recuerdos de
Panamá y el arribo de la rama de la Zona del Canal.
"Papá nos decía que estábamos haciendo historia,"
dijo Susie Hunsaker Bennett.
Galería de fotos |